Desocupado lector:

Me cansé de escribir la historia en colores oscuros. Atrás se quedaron las heridas en bermellón, los recuerdos en borrones como lápiz de ojos tras una noche en neón.
Ahora la Polilla renace y se deshace en hilos, coloreando el mundo fantástico que vive dentro de este blog.

Salid, lagrimas mias


Salid, lágrimas mías, ya cansadas
De estar en mi paciencia detenidas;
Y siendo por mis pechos esparcidas,
Serán mis penas tristes mitigadas.
De mil suspiros vais acompañadas,
Y por tan gran razón seréis vertidas,
Que si mi vida dura por mil vidas,
Jamás espero veros acabadas.
Y si después, llegado el final día
Do por la muerte dejaré de veros,
Hallase algún lugar mi fantasía,
La alma, que aun en la muerte ha de quereros,
A solas sin el cuerpo lloraría
Lo que en vida ha llorado sin moveros.

Diego Hurtado de Mendoza.

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